11 Mar

Alicia Solís, recién recuperada de una operación en la que donó uno de sus riñones para su hermano Enrique Solís, habló sobre la donación de órganos y la posibilidad de salvar vidas a través de esta importante decisión.

“El que tiene un enfermo crónico en la familia solamente sabe lo que esto significa. Yo no tenía contacto con nadie que tuviera problemas renales, así que antes de que Enrique entrara en esta crisis no tenía idea, sabía que era grave, pero no tenía una idea de lo que ocurría en el enfermo y en toda la familia. Para mí es una familia enferma, porque la enfermedad crónica renal es invalidante porque ata al paciente a una máquina para poder seguir viviendo, la diálisis es su único medio para poder seguir viviendo. Una máquina hace el trabajo que tendría que hacer el riñón”, relató.

Años de espera

Alicia comentó que su hermano debió esperar al menos cuatro años para poder ser trasplantado y que, durante todo ese tiempo, la familia toda debió atravesar “muchas las peripecias, muchos los estados de emergencia de él en su salud, las internaciones, los cambios de lugares y sitios, los catéter con los que le tenían que realizar la diálisis”. “Cada vez se hacía peor porque los sitios para colocar las válvulas son específicos, en los brazos ya no le podían colocar más”, relató.

Según contó Alicia, Enrique estuvo tres años y medio en lista de espera para un riñón, viendo que este tiempo se prolonga casi 7 y 8 años para cada paciente, los hermanos decidieron someterse a los estudios para ver si podían donarle un riñón.

“Mi hermano era una persona completamente sana, era el deportista de la familia, no tenía ninguno de los factores de riesgo, no era obeso, no tenía diabetes. Era el que más se cuidaba, una persona que jamás fumó, su salud era completa antes de la enfermedad. Después de determinar por qué motivo ocurrió lo que ocurrió, los médicos llegaron a la conclusión de que él ya nació con un riñón muy rudimentario y el otro casi normal. El casi normal lo mantuvo sano toda la vida, porque él tuvo una vida de mucho cuidado, de extremo cuidado físico, él nunca agredió a su cuerpo. Hasta el punto que ese no aguantó más, una persona que jamás en la vida hubiéramos soñado que hubiera tenido este problema de salud”, describió.

El trasplante

Respecto de cómo fue el proceso para llegar al trasplante, Alicia Solís contó que “todo fue arreglado y normado por el Incucai, en Resistencia está el centro en el Hospital Perrando y yo lo hice a través del centro que está en el Cardiológico de Corrientes”.

“Los estudios son exhaustivos, no existe un milímetro de cuerpo que no sea estudiado previamente para el donante y también para el receptor, que tiene que estar en un estado de salud excelente para poder recibirlo y que todo sea un éxito”, agregó Solís.

Después de muchos análisis, estudios, tomografías, resonancias, ecodopler y todo lo que uno se puede imaginar, recién se llega a la conclusión de los médicos de si el donante está apto. Recién ahí se comienza a hablar de la parte operativa de la cirugía. “No es un procedimiento que salga improvisadamente, sino todo lo contrario, hay que cumplir con todas las normas del Incucai”, remarcó.

Consultada sobre la contención a la familia por parte de los médicos, Solís destacó que “los profesionales dieron explicación absoluta de todo lo que era el procedimiento del antes y el después, y que requería la aceptación de la familia”. Explicó también que las normas del Incucai requieren que la familia acceda a toda la información posible sobre el trasplante porque son los que dan las autorizaciones legales. En el caso de Alicia, quien lo autorizó fue su esposo, mientras que por parte de Enrique, fue otra hermana.

La cura

“Si yo pudiera decirlo en una frase tajante: mi hermano un día estuvo enfermo y al día siguiente estuvo sano, esa es la realidad”, analizó Alicia. “El cambio de vida para el enfermo es absoluto, Enrique durante tres meses tiene un ciclo de inmunosupresores muy muy fuertes para evitar el rechazo, pero después van disminuyendo eso y ya va llegando a tener que tomar de por vida pero en muy pequeña cantidad. El resto, los análisis, los estudios, las tomografías y los ecodoplers renales que le hacen están normales, el riñón está funcionando perfecto”, comentó alegre respecto a la recuperación.

Alicia contó también que la recuperación “fue normal” y que la recuperación dura lo que lleva recuperarse de una cirugía similar a una cesárea. “El cuerpo se resiente un poquito y uno necesita darle un poco de tiempo al organismo. Ya hace 36 días de la operación y comencé a trabajar, me siento bien, no tuve ningún tipo de inconveniente ni de problemas ni de dolor”, agregó. “La felicidad de ver a mi hermano tan bien alejó cualquier tipo de problema que pudiera haber de por medio”, remarcó.

Por otra parte, Alicia destacó el acompañamiento de la obra social Insssep en la enfermedad, trasplante y recuperación de Enrique y ella. “La obligación de dar esta prestación a sus afiliados, por ley, a veces es un poco difícil de conseguir. Tengo que decir que el Insssep que es nuestra obra social, se ha portado de mil maravillas con nosotros. Ningún tipo de inconveniente y todos los trámites que tuvimos que hacer fueron allanados en forma casi inmediata”, resaltó.

Donar siempre

Para cerrar la entrevista, Alicia hizo una reflexión diciendo: “Ojalá que haya voluntad en la gente de inscribirse como donante en el Incucai, la gente no se da cuenta de la necesidad que existe hasta que le pasa a uno. Si hubiera un mayor número de donantes, sería menor el número de enfermos que están en espera”.

Fuente: http://www.diarionorte.com/article/149345/el-poder-del-amor-alicia-le-salvo-la-vida-a-su-hermano-al-donarle-uno-de-sus-rinones