02 Feb

Hay ocho menores de edad que tienen entre uno y siete años esperando por un trasplante cardíaco.

Lautaro Sabio, el adolescente de 15 años que murió esta mañana luego de recibir un trasplante de corazón, esperó casi 13 días por un donante. En este momento, en toda Argentina, 294 chicos -menores de edad- esperan por un órgano o trasplante de córnea, y 18 de ellos, como Lautaro, buscan un corazón. Varios aguardan desde hace meses. Otros, hasta años.

Mía Valentina tiene dos años, es de Jujuy y está conectada a un corazón artificial en el Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires. Desde agosto de 2016 espera por un donante de corazón. Damián, de tres años y residente de Moreno, provincia de Buenos Aires, también espera desde hace siete meses. Están dentro un grupo de 10 chicos que llevan hasta 12 meses esperando por un trasplante cardíaco, según la data publicada por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Pero hay otros ocho que tienen entre uno y hasta siete años en esta lista.

“La búsqueda para un trasplante pediátrico es la más complicada de todas”, explica Claudio Rizzuto, presidente de la Fundación Continuar Vida, con seis años de trabajo en el país. Sobre todos, los trasplante pulmonares, de intestino y de corazón. Tiene que ver con distintas variantes, pero la principal es el tamaño: “Es difícil conseguir, por ejemplo, un corazón que quepa en la caja torácica de un nene”.

Lautaro tenía 15 años y su contextura permitió que hasta un adulto pudiera ser un posible donante. Por eso pudo encontrar un donante en tiempo récord. Rizzuto señala también que la urgencia del caso explica que Lautaro haya encontrado un corazón en días y que haya otro chico que tiene más de siete años esperando por uno.

Los casos se dividen en tres categorías: selectivos, urgentes y de emergencia. A diferencia de Lautaro, hay quienes pueden esperar más tiempo conectados a un corazón artificial. Como Marianela Pacheco, de Unquillo, Córdoba, que estuvo conectada a un corazón artificial casi tres años. “Ya fue trasplantada, está muy bien y fue dada de alta”, cuenta Rizzuto.

Un problema de información

La falta de información es el principal obstáculo, dice Rizzuto. Por un lado, está la necesidad de romper mitos relacionados con la donación de órganos: “Hay que desarrollar campañas de comunicación que den cuenta de su importancia y borren cosas absurdas que la relacionan, por ejemplo, con el tráfico de órganos”.

Pero también sucede que en algunos centros de salud no se detecta a tiempo a los posibles donantes. “Existen protocolos y determinadas pruebas que permiten identificar cuándo una persona que recién falleció puede ser un posible donante de órganos, pero en muchos hospitales no se avisa a tiempo”, dice Rizzuto. Si se trabajan fuerte estos dos puntos, insiste, el tiempo de espera de chicos como Mía y Damián será mucho más corto.

La lista del Incucai tiene, en total, a 8010 personas de todas las edades a la espera de un órgano. En 2016, 1694 pacientes recibieron un trasplante. De este total, 146 eran menores de edad. 1273 se realizaron con órganos provenientes de donantes fallecidos y 421 de donantes vivos. La mayoría de los donantes (82%) fueron referidos desde establecimientos sanitarios públicos.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1981113-como-lautaro-otros-18-chicos-en-argentina-esperan-desde-hace-meses-por-un-trasplante-de-corazon