13 Ene

Hubo sólo 39 y en 2013 habían sido 45. Disminuyeron también los órganos procurados y los trasplantes realizados. La negativa familiar a donar ascendió a su vez al 55%.

En el 2014 cayeron en la provincia la cantidad de donantes reales, los órganos procurados y también el número de trasplantes realizados.

El dato que más resalta es que, con sólo 39 donantes efectivos, 2014 fue el año con menor cantidad de donantes de órganos de toda la década en Córdoba, según datos del Incucai.

En concreto, los donantes reales se redujeron de 45 a 39, lo que implica una caída del 13,3 por ciento. La cifra asciende al 37 por ciento al compararlo con el mejor año de la década que fue 2007, cuando hubo 62.

Los órganos sólidos obte­nidos cayeron a su vez de 146 a 132, con una merma de un 9,6 por ciento. Y la cantidad de trasplantes realizados en Córdoba también disminuyó en forma significativa. Mientras en 2013 hubo 286, en 2014 estas intervenciones sólo fueron 241, con una reducción del 15,7 por ciento.

Aunque la cifra de implantes no es directamente proporcional a los órganos procurados en la provincia (ya que los pacientes en emergencia, al igual que los niños, tienen prioridad más allá del lugar de residencia), la distribución de los órganos (en particular de los riñones) es regional.

Esto significa que mientras menos donantes haya en la provincia, habrá menos órganos disponibles para los más de mil cordobeses que hoy están en lista de espera.

Por ley hay que reportarlo

El titular del Ecodaic, Horacio Bazán, admitió la caída de casi el 14 por ciento en los donantes pero destacó que el 78 por ciento fueron multiorgánicos.

A su turno, el ministro de Salud de la Provincia, Francisco Fortuna, reconoció que “existe una dificultad con este tema, que debe corregirse”. “La detección de los pacientes con muerte cerebral es el paso fundamental para generar donantes en las instituciones sanitarias, ya sean públicas o privadas. Y para lograr ese objetivo se requiere la participación de todos los involucrados en esa instancia decisiva”, consideró.

Así, destacó el rol que cumplen quienes integran servicios críticos y de emergencia donde puede haber donantes potenciales por el tipo de patologías que los aquejan. “Tanto en el sector público como el privado, son actores determinantes en el proceso de donación”, señaló.

De hecho, la denuncia de pacientes con muerte cerebral es una obligación legal en la Argentina, según la ley nacional de trasplantes 26.066, por parte del médico que la diagnostica y del director del establecimiento donde ocurre el deceso. La norma prevé asimismo multas e inhabilitación para los profesionales que omitan la notificación, que incluso puede ser perpetua ante la reincidencia.

Uno por uno

En ese marco, preocupa la escasa cantidad de donantes reales logrados por los principales instituciones cordobesas, según los datos del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai).

El que va a la cabeza es el Hospital de Urgencias con ocho donantes en todo el año (en 2013 habían sido 14), seguido por el Hospital de Río Cuarto con cinco, el Córdoba con cuatro y el San Roque con tres. Después se ubican con dos donantes cada uno la Reina Fabiola, el Hospital Privado y el Sanatorio Allende. Además, no hubo donantes de órganos sólidos en el centro formador por excelencia, el Hospital Nacional de Clínicas, que depende de la UNC.

A modo de comparación, el Hospital Central de Mendoza tuvo en 2014 30 donantes, o sea el 77% de lo que lo­gra­ron todos los centros cordobeses.

“La resistencia a notificar las muertes cere­brales en los centros pri­­vados siempre existió, in­clusive en los que hacen mu­chos trasplantes”, indicó De­lia Gómez, jefa­ de la UTI del Urgencias, y coordinadora de procuración, con 20 años de experiencia en el área.

Al respecto, el ministro de Salud reconoció que la mayor parte de los donantes provienen hoy de los hospitales públicos, a pesar de que la detección no genera costos a los privados.

“Es evidente que en la parte privada hay pocas denuncias”, admitió Bazán, y consideró que la vía para modificar esa omisión es el diálogo y la concientización, más que la penalización. Pero indicó que se valora vincular las nuevas habilitaciones de los programas de trasplante a los de procuración de órganos. “Eso apunta a que para poder trasplantar, van a tener que procurar”, explicó.

6 de 10 se niegan

No obstante, al déficit en la denuncia de los donantes potenciales, se agregan otros factores, entre los que se destaca el aumento de la negativa familiar a la donación.

En Córdoba asciende al 58%, informó Bazán, lo que implica que de 10 personas en condiciones de donar los órganos al morir, sólo cuatro se hacen. “Esto hace que en 2014 se perdieran unos 60 donantes. Si lográramos revertir eso, la situación sería distinta”, dijo Fortuna.

Para Delia Gómez “cuando eso sucede, no es culpa de la familia sino del equipo, que no manejó bien la situación”. “No hay dudas de que ante una negativa familiar la responsabilidad es nuestra”, dijo. “Es duro, doloroso, desgastante, y a veces no lo hacemos bien”, afirmó.

Para Bazán, en cambio, hay responsabilidad conjunta del equipo de salud y la sociedad. “En el primero, en internalizar la procuración como parte de la función médico asistencial y comunicar la mala noticia en forma correcta a la familia, y en la sociedad, de tener una mayor actitud solidaria”, opinó.

A este factor se agrega, además, según los profesionales consultados, que la estrategia impulsada desde el Incucai de “hospital donante” –que apunta a que la actividad sea asumida por la institución en su conjunto y no por un coordinador– no estaría funcionando, al menos en Córdoba.+

Gráfico de la provincia de Córdoba año a año. Descarga

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/2014-fue-el-ano-con-menos-donantes-de-toda-la-decada