30 May

En todo el país se celebra hoy el Día Nacional de la Donación de Órganos, una oportunidad para estimular la conciencia sobre el valor de un acto altruista y solidario orientado a dar vida.

La fecha fue instituida en 1998 en conmemoración al nacimiento del hijo de la primera mujer trasplantada hepática en un hospital público de la Argentina.

Este hecho es tomado para simbolizar no sólo la posibilidad de dar vida tras haber recibido un trasplante, sino también para dar continuidad al ciclo vital.

El trasplante consiste en el reemplazo de un órgano vital enfermo, sin posibilidad de recuperación, por otro sano. Médicamente se lo indica cuando toda otra chance de recuperar la vida del paciente se ha agotado.

Es decir, que sólo es posible la restauración de la salud gracia a la voluntad de las personas que dan su consentimiento para la donación.

Los órganos que se trasplantan en nuestro país son: riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestinos. Cada cinco horas hay un trasplante en Argentina, pese a lo cual hay más de 8.000 personas que están en lista de espera para recibir un órgano que las salve.

Eso dice la estadística del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). El organismo reportó que en los primeros cinco meses del año se realizaron 601 trasplantes de órganos en el país, a razón de uno cada cinco horas.

Según las estadísticas, crecen en las listas de espera las personas con enfermedades renales, asociadas básicamente a la diabetes y a la hipertensión arterial, males en expansión en las sociedades contemporáneas.

“Crece constantemente, tenemos más de 6.000 paciente en espera. Hay 28.000 personas en diálisis en el país, y los que esperan para ser trasplantados representan el 22% de ese total, mientras que en los último años llegaban al 19%”, explicó Carlos Soratti, presidente del Incucai.

Existen dos tipos de donantes: los vivos y los fallecidos. Éstos últimos constituyen la principal fuente de órganos y tejidos para trasplantes. Cualquier persona capaz a partir de los 18 años puede asentar su voluntad.

Ese acto se expresa mediante un documento personal y formal enviado al Estado. A la fecha 2,5 millones de argentinos expresaron formalmente la voluntad de donar.

Pero desde 2006 se aprobó la ley del donante presunto, que establece que los mayores de 18 años se convierten en donantes tras su fallecimiento, salvo que expresen formalmente lo contrario.

En este caso, es la familia del fallecido quien tiene la última palabra. Para las autoridades, el desafío es incrementar la disponibilidad de órganos y tejidos para trasplantes, teniendo en cuenta que la principal fuente es el donante cadavérico.

Según datos del Incucai, más de 500.000 argentinos han expresado su rechazo a la donación mediante un documento personal y formal. “No hay nada más difícil de abordar que la muerte. Nadie quiere saber nada, y hay muchas fantasías y temores dando vueltas, que son respetables. Nadie puede enojarse y cuestionar a una persona que no sienta que puede ser donante”, reflexionó  Soratti.

Donar es una cuestión de conciencia y en este sentido debe respetarse la voluntad personal. Aunque también se reconoce que hay mucha gente con miedo y prejuicios que impiden tomar esa decisión.

Por ejemplo las personas tienen fantasías acerca de cuál va a ser el destino de esos órganos, el estado en el que quedará el cuerpo, sumado al dolor por la pérdida del ser querido.

Fuente:  http://www.eldiaonline.com/dar-vida-traves-la-donacion-organos/