23 May

Adriana pasó cinco años de su vida dializándose ocho horas, sin poder tomar ningún líquido ni orinar porque una enfermedad hereditaria le destruyó los riñones. La única pariente que le podía donar un riñón cuando se hizo los estudios para saber si había compatibilidad se enteró que tenía cáncer. Con un panorama desalentador y su salud cada vez más deteriorada, una amiga-hermana transformó su desesperación en esperanza. Edith, conocida por todos como Vanina, decidió donarle un riñón. 

Como la legislación de trasplantes no permite la donación entre personas que no sean parientes o cónyuges, hicieron una presentación judicial que recayó en el 9º Juzgado Civil,  a cargo de la jueza Elena De la Torre de Yanzón, quien permitió con su sentencia que se hiciera el trasplante. Este es el primer fallo de estas características en San Juan y el tercero en el país.

La abogada Ana Baigorría fue quien estuvo a cargo de representar a ambas mujeres. La letrada encaró el caso investigando similares presentaciones en la Justicia. Encontró dos precedentes: uno en Rosario y otro en Bahía Blanca. En ambos casos los jueces permitieron los trasplantes entre amigos. La legislación impide este tipo de procedimientos porque busca evitar la comercialización pero el nuevo Código Civil en su artículo 17 determina que los órganos tienen un valor afectivo y esta puede ser una razón para donar uno.

Tras una junta médica, integrada por los médicos Carlos Cantoni y Héctor del Giudice, entrevistas con trabajadores sociales, con psiquiatras, el proceso judicial llegó a su fin el 12 de abril pasado, cuando la jueza permitió el trasplante. La abogada fue hasta el fondo con la sentencia porque lo que buscaba era sentar un precedente. ¿Por qué? Porque milagrosamente una semana antes del fallo, el INCUCAI llamó a Adriana para informarle que había un riñón para ella y que la iban a operar en Córdoba, donde se encuentra ahora reponiéndose de la cirugía al cuidado de su amiga, aquella mujer que le iba a donar un órgano para mejorarle la calidad de vida.

Adriana y Edith eran amigas desde chicas, luego los vaivenes de la vida las separaron pero se reencontraron al tiempo y la amistad siguió intacta. Al ver el sufrimiento de Adriana, su amiga tomó la difícil decisión de darle su riñón. Aunque parte de su familia no estaba de acuerdo con su decisión, la mujer decidió ir al fondo, apoyada sobre todo en la religión.

Cuando se llevó a cabo la audiencia en octubre del 2016, Edith contestaba que ella quería dar vida, que quería ayudar y que sentía que Dios la iba a ayudar. Durante el encuentro en sede judicial le insistían que podía pasarle algo durante la intervención quirúrgica pero ella aseguraba con la ayuda divina ante tal situación.

A pesar de que la situación requería atención urgente, empezó la feria judicial y la salud de Adriana tuvo que esperar. En el camino, se desmejoró bastante pero la esperanza de tener al alcance un futuro mejor para ella y en consecuencia, para su hijo.

La sentencia salió finalmente el 12 de abril del 2017, la jueza le dio el lugar al trasplante dándole la posibilidad a la donante de retractarse hasta el minuto antes de ingresar al quirófano.

En el medio pasó algo por demás llamativo. Una semana antes de que la jueza falle a favor de la donación, el INCUCAI llamó a  Adriana para comunicarle la noticia que había un riñón para ella. A pesar de la buena nueva, la doctora Baigorría en conjunto con su clienta decidió continuar hasta obtener la sentencia con el fin de conseguir una sentencia favorable que deje un precedente para casos futuros.

El trasplante salió bien. Adriana se encuentra en Córdoba aun recuperándose, su amiga Edith la está ayudando en el pos operatorio, incluso viajó a la provincia un par de días para acompañarla. El empuje que necesitaba para tener una vida normal.

Por: Por Natalia Caballero

Fuente: http://www.tiempodesanjuan.com/sanjuan/2017/5/22/fallo-judicial-inedito-juan-autorizaron-trasplante-entre-amigas-176871.html