28 Oct

María Laura Moscato padece insuficiencia renal severa. El domingo pasado, La Capital contó su cruzada a favor de la donación y ahora consiguió el riñón que tanto necesitaba.

Después de más de un año de lucha y espera, María Laura Moscato consiguió el riñón que tanto necesitaba. En la noche de ayer, esta mujer de 40 años, que padece insuficiencia renal severa, recibió el trasplante en el Sanatorio de la Mujer y ahora inicia horas clave para ver cómo será su evolución. Un acto de solidaridad, la donación, le tendió una mano, le arrimó esperanzas, y despejó su horizonte. “Entró al quirófano muy tranquila, porque estaba en óptimas condiciones para recibir este órgano. Siempre se cuidó mucho. Siempre trabajó mucho para este momento, y no dudó cuando la llamaron”, contó Javier, su esposo.

Faltando 20 minutos para las 12, sonó el teléfono en la casa familiar de los Vinciguerra. Allí le comunicaron a María Laura que apareció un riñón y que estaba segunda en lista de espera. Se emocionó muchísimo. “Le dijeron que no comiera nada y que esté en ayunas, que a las 14 nos confirmaban si el riñón quedaba para ella, o para el paciente que estaba primero en la lista de espera”, relató Javier.

“A las 14 la llamaron para decirle que quedaba para ella, por una cuestión de compatibilidades. Así que nos vinimos al sanatorio, le realizaron los análisis pertinentes, y a las 18.30 entró al quirófano”, amplió.

En relación a la aparición del donante, Javier contó que “gracias a Dios el donante apareció en Rafaela. Parece que eran dos personas jóvenes y las dos familias accedieron a donar. Y esa acción permitió avanzar con muchos trasplantes, uno de ellos es el de María Laura”.

Luego del trasplante vendrá la etapa de rehabilitación. “Ella mañana (por hoy) estará en terapia todo el día. Después seguro vendrán 10 días de control en el sanatorio, porque es una cirugía importante y hay que estar atentos a la recuperación”, precisó su esposo.

Sobre el apoyo familiar, Javier confió que “estamos todos muy tranquilos. Están mis padres, los de ella, mi hermano, sobrinos y demás. Somos mucho de familia y están todos apoyando”.

Optimista. Vale destacar que durante su período de espera, María Laura adoptó una conducta positiva y propositiva. Colectiva. Nunca se encerró en su dolencia y siempre buscó crear conciencia alrededor de la importancia de la donación de órganos. Por eso se dedicó este último tiempo, mientras aguardaba el riñón que necesitaba, a acompañar a otras personas que atraviesan transes similares, a elevar mensajes de ánimo, y a difundir el valor del acto de la donación.

“Creo que hay poca conciencia sobre lo que significa. Para muchos enfermos, recibir un órgano es la única posibilidad de continuar con vida”, le dijo este domingo a La Capital, cuando este diario contó su historia.

María Laura reside en Funes junto con su esposo, Javier, y con su hijo. Y más allá de su cuadro renal, y de las complicaciones cotidianas que implica (estaba realizando 10 horas de diálisis diarias), asume una postura constructiva, entusiasta, y superadora.

“Le pongo empeño a todo lo que hago y trato de ser siempre optimista. Mi objetivo es estar lo mejor posible. El día que me convoquen para el trasplante, los médicos sólo tendrán que preocuparse de eso”, contó María Laura en una nota publicada el pasado domingo en este diario.

Y el día esperado llegó.

Fuente: http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/Fue-trasplantada-en-un-sanatorio-local-la-mujer-que-esperaba-un-rion-20151027-0023.html