27 Jun

Se llama Ludmila Avellaneda y sufre una rara enfermedad. Su última cirugía fue un trasplante de riñón, donado por su papá, del que evoluciona muy bien. Hoy cumple 6 años y lo festejará con esperanzas renovadas.

Por Favio Cabrera – Diario De Cuyo

“Va a ser de los festejos más lindos, porque Ludmila está re bien y por primera vez no tenemos que pensar en las diálisis o las operaciones que se vienen. Estamos felices‘, contó Guillermo Avellaneda, papá de la nena que hoy cumple 6 años y cuya fiestita no tendrá amiguitos, piñatas ni castillos inflables; sino tan sólo una celebración íntima con su hermana y sus papás, en un departamento cerca del Hospital Garrahan, Buenos Aires. Pero el cumple estará lleno de vida y alegría en esa familia que va dejando atrás un camino doloroso. Ludmila es una nena que padece una extraña enfermedad por la que en su corta existencia ya fue sometida a 25 cirugías, la última fue nada menos que un trasplante de riñón, donado por su papá. 

Ella es la nena cuyo caso conmovió a la provincia pues mientras estaba internada en el Garrahan, en San Juan les desvalijaron la casa y les llevaron hasta los juguetes.

Ludmila nació con una enfermedad llamada Asociación Vater, que es un conjunto de anomalías que afecta las vértebras, el ano, la región traqueoesofágica, el riñón y las extremidades inferiores.

“Ludmila asimiló muy bien el riñón y ahora está bajo un control médico estricto, pero con una vitalidad increíble. Gracias a Dios ya nos olvidamos de las diálisis y ella hasta puede comer con una pizquita de sal, así que incluso está redescubriendo sabores’, relató Guillermo desde un hospedaje cerca del Garrahan, en Buenos Aires. Allí se mudaron los Avellaneda, debido a las extensas internaciones de la pequeña.

“Vamos a hacer un cumpleaños chiquito, con algunas cosas dulces que va a preparar la mamá. A diferencia de otros años, tenemos motivos para festejar con ganas. Ludmila de a poco está consiguiendo lo que tanto veníamos luchando, que es mejorar su calidad de vida‘, contó Guillermo.

Ludmila tendrá que seguir al menos unos tres meses más en Buenos Aires, mientras que una vez que consiga el alta deberá mantener un seguimiento médico puntilloso. La pequeña aún tendrá que someterse a una compleja cirugía de columna, pero eso quedará para dentro de unos años. Hoy, con una torta casera y en familia, Ludmila celebrará la vida.

Fuente: http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=674507