15 Mar

Cuando el deporte es dar. Es el máximo medallista argentino de la especialidad. Hoy, busca concientizar.

Dos cosas marcaron el rumbo de la vida de Ariel Baragiola: el tenis, deporte que comenzó a practicar desde los cinco años, y un trasplante de riñón que, hace casi 21 años, le permitió evitar las diálisis y dejar atrás un virus. Precisamente, son el deporte y la donación de órganos los ejes de la tarea que hoy lleva a cabo como presidente de ADETRA (Asociación de Deportistas Trasplantados de la República Argentina) elmáximo medallista argentino de la historia de los Juegos Mundiales para Trasplantados.

El sueño de una carrera como tenista profesional que tenía Baragiola quedó trunco cuando un extraño virus comenzó a afectar su riñón. Él tenía apenas 15 años y, a pesar de que al poco tiempo fue estabilizado y pudo volver a tomar la raqueta, cinco años más tarde el trasplante se convirtió en una urgencia. Y en la puerta de entrada hacia nuevos desafíos.

Ariel participó por primera vez en los Juegos Argentinos en 1996 y un año después fue a Sydney 1997, el primero de sus Juegos Mundiales. Desde entonces, tuvo presencia perfecta en las siguientes nueve ediciones del evento, incluidos los del año último, realizados en Mar del Plata. Y cosechó en abundancia: 24 medallas, 21 de ellas doradas.

Claro que además de las preseas que juntó alrededor del mundo, Ariel percibió cuán beneficioso puede ser el deporte. Primero, para una persona que busca salir adelante luego de un trasplante. “Para mí, volver a jugar era fundamental desde lo anímico, era una motivación”, le cuenta a Clarín. Y también como una forma de hacer llegar un mensaje a la sociedad. “El deporte es un canal de comunicación y contagio muy grande y es ideal para mostrar que una persona trasplantada puede hacer una vida normal”, agrega mientras espera su turno para jugar dobles en el último torneo del circuito Senior de la Asociación Argentina de Tenis (AAT), en el Náutico Mar del Plata.

Precisamente en la ciudad balnearia fue que se realizaron los últimos Juegos Mundiales, donde participaron 1.200 deportistas trasplantados de 45 países (Argentina, con 55 oros, fue segunda en el medallero). “Esas cosas contagian y hacen que la gente vea todo lo que un trasplantado puede hacer. Estadísticamente está comprobado que aumenta el porcentaje de donantes luego de un evento así”, asegura Baragiola, quien puntualiza que durante los Juegos en La Feliz “hubo una gran repercusión en la ciudad”.

Leé también:  “Un trasplante le cambió la vida: agradece nadando y con medallas”

“Detrás de las competencias, hay mucha información, muchos eventos para concientizar sobre un tema que hace algunos años era tabú”, dice el tenista, quien el último fin de semana acompañó un stand de CUCAIBA (Centro Único Coordinador de Ablación e Implante Provincia de Buenos Aires ) durante el certamen de tenis en Mar del Plata.

El stand de CUCAIBA en Mar del Plata.

“Las instituciones hacen campaña pero creo que a veces el foco no es el adecuado. Creo que el deporte y la educación son las claves para transmitir la importancia de la donación”, opina el deportista y dirigente. Y remarca: “Hay mucho trabajo por delante y eso me motiva. Se necesita difusión, educación y acciones, que creo que deben ir de la mano del deporte porque en nuestro país respiramos deporte, y esto ayuda a que mucha gente pueda acercarse”.

Baragiola enfatiza que un trasplantado puede hacer una vida normal. Y fue gracias al tenis que pudo comprobarlo: además del orgullo de haber representado a su país en competencias internacionales, el deporte lo llenó de amigos en todo el mundo. Y cree que muchos otros pueden beneficiarse de este tipo de testimonios: “Las personas ven cómo los trasplantados pueden permanecer insertados en la sociedad”, comenta.

Mientras se prepara para los Juegos Argentinos y Latinoamericanos, que este año se llevarán a cabo también en Mar del Plata, ADETRA espera poder mantener en 2016 el programa de actividad física para personas trasplantadas que lleva adelante en en CeNARD, donde entre 40 y 50 personas de distintas edades y niveles pueden practicar atletismo, tenis y natación. El objetivo a futuro es la próxima edición de los Juegos Mundiales, que serán en Málaga, en 2017. Un evento deportivo con un mensaje que hoy necesita cada rincón de la sociedad. Esa es la conclusión que, desde su experiencia, hace Baragiola: “Llegamos deportistas de distintas nacionalidades, pero nos une la bandera de la solidaridad y del amor”.

Fuente: http://www.clarin.com/deportes/tenis/Ariel-Baragiola-tenista-trasplantado-ganador_0_1540646144.html