18 Feb

 “Total, crece de nuevo”, dice Ornella, de 8 años, quien donó su cabello para que se hagan pelucas para niños con cáncer. Así relatan la experiencia ella y sus padres.

María Luján (mamá)

Cómo empezar a hablar de algo que nunca viví, que nunca pasé, sobre el que decís “me imagino”, pero no podés imaginar; del que no entiendo el dolor, la incertidumbre, la angustia y en el que solo te queda la única cosa que puedo hacer: acompañar.

Cuando se tiene un hijo, nunca se piensa que se enfermará de gravedad y cuando te dan la noticia es aterrador, no sabes lo que te deparará el destino. Una de las cosas desgarradoras debe ser ver cómo van perdiendo el pelo como consecuencia de sus tratamientos. Eso lo he vivido con la hija de una amiga.

Ornella es la mayor de mis hijas, tiene 8 años, practica patín como deporte, va a clases de arte y de inglés. Según sus comentarios, cuando sea grande quiere ser doctora de frontera, para ayudar a otros niños que no tienen médicos. Supongo que a partir de esa idea, de alguna charla o de algún comentario en la televisión, le surgió la idea de donar su pelo.

Cuando Ornella llegó de una de sus prácticas de patín, me preguntó muy seriamente “cuándo me vas a cortar el pelo”. “Cuando pase el espectáculo de fin de año”, respondí. Y así sucedió el 31 de diciembre de 2015: su tío Pablo hizo los honores, preparó su cabeza, peinó su pelo y cortó. Su abuela, su papá, su hermana, Pablo y yo dejamos salir un suspiro de angustia y también unas lágrimas. Ella, con una sonrisa enorme, nos dijo: “¿Por qué lloran?”. “El pelo mío va a crecer, no se hagan problema, el de las otras chicas no, y yo se lo puedo dar”. Las lágrimas brotaron de nuevo, pero no por su pelo, sino por su respuesta y esas grandes ganas de ayudar al otro.

Y desde ese momento comenzamos con la búsqueda de algún lugar próximo para poder entregar el cabello cortado y dimos con la Fundación Vanesa Duran, su campaña “Trenzando Voluntades” y con Virginia Vincente, quien amablemente se tomó el tiempo necesario para explicarle a Ornella los pasos que debería seguir para que pudiéramos mandar el pelo y le contó qué se haría con él.

Ver esa sonrisa en la cara de Ornella con cada palabra de Virginia sobre lo que se haría con su pelo y para quiénes sería, hizo que mis lágrimas brotaran nuevamente. Y la escena en la que Ornella le explicaba a su hermana menor, Constanza, por qué se había cortado el pelo y que cuando ella fuera grande también lo podría hacer, es una imagen que no se me borrará nunca.

Marcos Chiesurini (padre)

Como papá de dos niñas, siempre uno tiene en mente cómo educar a sus hijos. Aparecen miedos, la pregunta de uno los educará bien, con los valores con que nos educaron a nosotros. Justamente: valores.

Mi hija mayor tiene 8 años y con ella descubrí una gran verdad: hay que escuchar los deseos de los niños. Con sus pequeños actos, nos enseñan cómo deben ser los gestos desinteresados y uno va teniendo en cuenta cuáles son los valores en la vida.

El día que sucedió lo del corte de pelo, me quedé sin palabras, por su pedido y por las respuestas que me dio sobre el porqué. “Con solo 8 años, cómo va creciendo de a poco mi niña”, pensé.

Ornella con su hermana Constanza de 3 años, a la que le dijo que cuando sea grande también podrá donar su cabello.

Ornella

Me llamo Ornella. Yo pensé que esta enfermedad no existía, después me di cuenta de que sí. Tampoco pensé que esta enfermedad hacía que las chicas y los chicos no tuvieran pelo y que por esta enfermedad no les crecía. Por eso me quise cortar el pelo para que ellos pudieran tener pelo como yo. Yo me voy a volver a cortar mi pelo cuando crezca para que todos puedan tener pelo. Un beso y un abrazo para todos los chicos.

Recomendaciones para donar

  • El pelo debe tener más de 25 cm y estar en estado óptimo, limpio y seco.
  • Debe estar atado por las dos puntas y dentro de una bolsa o sobre.

Más información: www.fundacionvd.com.ar 

En Facebook Fundación Vanesa Duran (Oficial)

Dirección: Miguel del Corro 317 (Centro), de 7 a 13 y de 14 a 16.

Perfil

María Lujan Correa Bosch tiene 39 años, es psicomotricista y profesora en el Ipet 355; está casada con Marcos Chiesurini, de 41 años, quien trabaja como administrativo municipal. Son padres de Ornella, de 8 años, quien, además de pasar a tercer grado del Instituto Belisario Roldán, de Canals, va a clases de patín, arte e inglés.

Caras pintadas. El 15 de febrero se conmemoró en todo el mundo el Día de la Lucha contra el cáncer infantil y este jueves 18 de febrero, los cordobeses también tendremos la oportunidad de realizar acciones en el marco de la campaña Pintale la cara al cáncer infantil. Asociación Civil Soles realizará un evento en la explanada del Buen Pastor.  Además, en el marco de la campaña, te invitamos a participar subiendo tu foto con la cara pintada con un dibujo, en símbolo de apoyo a los niños que luchan contra el cáncer infantil, a la página web http://www.pintaalcancer.org.ar/home. Podés usar los colores que quieras y el dibujo que más te guste. ¡Sumate!.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/historias-de-vida/me-corte-el-pelo-para-los-chicos-que-no-tienen