16 Jun

Las principales causas de miedos e inseguridades a la hora de considerar la posibilidad de donar los órganos son, generalmente, la resultante de la falta de educación e información acerca de esta temática que nos involucra a todos.
Los mitos e información errónea sobre la donación son los principales obstáculos que impiden a las personas convertirse en donantes de órganos y tejidos. Por ejemplo:
– La creencia de que los médicos de la sala de emergencias no se esforzarán en salvarle la vida a una persona que ha indicado que desea ser donante: Esto no es verdad.
– Descon?anza en el proceso de donación de órganos y el sistema de asignación de estos: Los órganos se asignan según tipo de sangre, el tamaño del órgano que se necesita y el tiempo de espera, entre otros.
La primera etapa es la detección de un potencial donante: Esta acción está a cargo de un médico que tiene la tarea de ser coordinador intrahospitalario de trasplantes. Es decir, que va a detectar un potencial donante, realizar estudios sobre los órganos e informar a la guardia central del Incucai para que sean distribuidos entre los pacientes que se encuentran en lista de espera.
Si bien el trasplante es una alternativa de vida posible cuando todas las puertas se cierran, las estadísticas indican que, más allá de las buenas intenciones, sólo una de cada 100 personas que mueren podrá transformarse en donante de órganos. De ahí la importancia de la donación y la educación de la comunidad para desterrar mitos y conocer el valioso alcance de este acto amor.
El receptor podrá, nada menos que seguir viviendo y, la familia donante recibe la grati?cación de saber que ayudó a otros.
Para desterrar mitos:
– “¿Quién puede ser donante de órganos?”: Sencillamente, todo aquel que generosamente quiera donar en vida a aquellos que aguardan un trasplante.
Lo primero que hay que saber es que la ablación de los órganos se produce sólo cuando se determinó la muerte cerebral, algo que debe ser constatados por dos médicos, uno de ellos un neurólogo.
A partir de allí, se evalúa qué órganos son susceptibles de ser donados y cuáles no.
El INCUCAI es el único organismo o?cial que tiene autoridad para solicitar la donación y proceder a ejecutarla. Fiscaliza las actividades de donación y trasplante de órganos en nuestro país.
– “No quiero que se mutile mi cuerpo”: El cuerpo es tratado con gran respeto y dignidad. Los órganos donados se obtienen con todos los cuidados de una operación quirúrgica de rutina.
– “Puedo querer donar un órgano, pero no todos”: La persona puede especi?car que órganos quiere donar. En todos los casos se respetarán sus deseos.
– “Si saben que quiero ser donante, los doctores no tratarán de preservar mi vida”: El equipo médico que lo trate en vida, no es el mismo que el grupo médico de ablación de órganos. Los profesionales de la salud harán todos los esfuerzos por salvar su vida. Solamente después de agotar todas las posibilidades, y luego de ser declarado con muerte encefalica, se considerará la donación.
– “Mi religión no apoya la donación de órganos”: Según el Episcopado Argentino, la donación es un “acto de solidaridad y fraternidad humanas y una prueba de que el cuerpo muere, pero jamás el amor que lo sostiene.” Esta postura es compartida por la mayoría de las religiones.
– “Nadie va a querer mis órganos por mi edad o condición médica”: Al tiempo de la muerte, el INCUCAI revisará la historia clínica y realizará estudios médicos para determinar la aptitud de los órganos del donante. Recordemos que podemos inscribirnos a partir de los 18 años y hasta 55 años de edad.

– “Debo pagar para realizar la donación”: La donación de órganos es un acto de amor solidario.
Nadie puede percibir compensación económica por ello así como tampoco nadie podrá exigir pago alguno por el órgano trasplantado.
– “Los ricos y famosos avanzan en la lista de espera mientras que los demás deben aguardar más tiempo”: La posición en la lista de espera no tiene en consideración factores como la etnia, edad, ingresos y clase social. Por el contrario, es imprescindible el tipo sanguíneo, la urgencia médica, la ubicación geográ?ca, el tamaño del órgano y la compatibilidad de los tejidos.
– “Trá?co de órganos”: De acuerdo a la legislación argentina, se exige que tres médicos ?rmen el acta de defunción tras haber certi?cado dos veces y con un intervalo de seis horas todas las exploraciones necesarias para con?rmar el fallecimiento de la persona. Por otra parte, la complejidad, y el gran número de profesionales necesarios en un operativo de trasplante, como así también la necesidad de compatibilidad entre donante y receptor, hacen imposible concebir el trá?co de órganos.
El INCUCAI ofrece todas las garantías de transparencia e idoneidad profesional para asegurar que el acto altruista de la donación. Como resultado, los trasplantes son altamente satisfactorios.
Permiten restituir al individuo a la sociedad como un ser productivo tanto física como intelectualmente.
La indiferencia se alimenta de mitos y de falacias, que en un tema tan sensible, llevan a perder un sinnúmero de vidas. Es mucho más factible que nosotros, o un ser querido integremos en el futuro una lista de espera para ser trasplantados, a que tengamos la oportunidad de donar nuestros órganos al ?nalizar nuestra vida. La donación de órganos es un acto de amor, una apuesta a la vida.
Más conciencia. A pesar de las campañas, estos preconceptos sobreviven, aunque el aumento en las donaciones en los últimos cinco años habla de una mayor toma de conciencia, todavía tenemos un gran camino por recorren en concientización y difusión.

Fuentes: Diario la Nación, Leonardo Coscia, de N.A., Fundación Continuar Vida