21 Nov

El servicio de Trasplante Hepático del Hospital Garrahan llegó al trasplante número 700 el pasado 29 de octubre, cuando una beba recibió una parte del hígado de su padre. Olivia sufría de Atresia de vías biliares, una enfermedad  cuya única opción de cura es el trasplante. En el Hospital se realizan el 70 por ciento de las intervenciones de este tipo del país.

Olivia tiene apenas 8 meses, pero una historia increíble para contar: hace 10 días su padre -Iván Sánchez, 23 años, cadete administrativo- ingresó al quirófano del Hospital Argerich, donde un equipo conformado por cirujanos y profesionales del Hospital Garrahan realizó la ablación del segmento lateral izquierdo de su hígado. En ese mismo momento ella ingresaba a un quirófano del Garrahan, donde los cirujanos esperaban la llegada del otro equipo para llevar adelante el trasplante que le salvaría la vida. El operativo fue un éxito: duró 18 horas, participaron más de 50 personas y se convirtió en el trasplante número 700 de la institución pediátrica.

“Nos sentimos orgullosos porque no solo es la estadística más grande de Argentina, sino que en pediatría es una de las más importantes que hay en el mundo, así que estamos muy contentos del trabajo que hacemos en el Hospital”, aseguró el jefe del servicio de Trasplante Hepático, Oscar Imventarza. En el Hospital Garrahan se llevan a cabo el 70 por ciento de los trasplantes hepáticos de la Argentina, lo que significan unos 40 casos al año.

El caso de Olivia llegó al Garrahan el 4 de agosto pasado, cuando sus padres -Iván y Yésica- la trajeron por un dolor en el codo y finalmente, tras una serie de estudios, los profesionales descubrieron que tenía Atresia de vías biliares: una obstrucción de los conductos (vías) que transportan el líquido llamado bilis desde el hígado hasta la vesícula biliar. Esta enfermedad es la primera causa de trasplante hepático en el mundo, ya que puede llevar a daño hepático y cirrosis.

Una vez definida la necesidad del trasplante, los médicos explicaron que había dos posibilidades: un donante cadavérico o un donante vivo. En el caso de Olivia el donante fue su padre, con quien comparte el mismo tipo y factor de sangre. Iván aseguró que la decisión de donar parte de su hígado a su hija no fue para nada difícil: “Cuando nos dijeron que una de las primeras opciones era el donante vivo, no lo dudamos y decidí serlo yo porque quería que mi señora estuviese con ella para cuidarla cuando despertara del trasplante”.

En el mismo momento que Olivia empezaba a ser trasplantada, él seguía en el quirófano del Argerich para finalizar la intervención por la que le extirparon el segmento lateral izquierdo del hígado. El doctor Imventarza fue quien estuvo a cargo de las dos operaciones y viajó de una lado a otro con la parte del hígado de donante vivo para la niña. Imventarza fue elegido, recientemente, como el primer presidente latino de la Sociedad de Cirugía Hepatobiliopancreática mundial.

“Hoy vivo el día a día y estoy feliz. Me felicitaron y yo no siento que me tengan que felicitar, porque es mi hija y estoy dispuesto a hacer lo que sea para ayudarla en su salud, en su educación, en lo que pueda”, dijo emocionado el padre de Olivia, quien espera el alta la próxima semana para volver a su casa de Avellaneda, junto a sus padres y su hermanito de 5 años. “La verdad que no tengo palabras, estoy muy agradecido al hospital, la atención siempre fue bárbara, los médicos, los enfermeros, los cirujanos, todo”, concluyó Iván.

Fuente: http://www.garrahan.gov.ar/noviembre/se-realizo-el-trasplante-hepatico-numero-700-en-el-garrahan-olivia-tiene-8-meses-y-el-donante-fue-su-papa